Apadrinamientos

     Si te gustan los animales y especialmente los burros, aquí tienes tu oportunidad solidaria. Esta es otra de las alternativas para apoyar este proyecto (apadrinar a uno de nuestros queridos y sufridos burros).

 

     Muchos de ellos han llevado una vida de duro trabajo en un estado de salud crítico. Desde su llegada se recuperan gracias a todos los que colaboran de una forma o de otra.

 

     La forma de colaborar puede ser aportando una cantidad económica mensual (tu decides el importe) y/o cualquier cosa que se te ocurra con el fin de contribuir de alguna manera. De lo que se trata es que estés complaciente con lo que haces y a su vez el burro sienta el cariño de otra persona más.

 

     Si no has venido todavía a Burrolandia, visítanos, para tener un primer acercamiento y de paso ya lo elijas in-situ. En caso que no puedas por la lejanía u otra imposibilidad, lo elegimos nosotros.

 

     Para apadrinar, lo único que tienes que hacer, es enviarnos tus datos personales y el nombre del burrito elegido a la dirección de correo amiburro@amiburro.es para realizar el certificado personalizado con la historia del burro elegido. Puedes también rellenar el formulario al final de la página.

 

Aunque no podrás llevártelos a casa que querrías seguramente, si que:

  • Recibirás un certificado/escrito AMIBURRO donde consta tu nombre, historia y fotografía del burrito.
  • Previa llamada telefónica o mail:
  • Podrás participar en los diferentes eventos que asista la Asociación.
  • Tendrás la posibilidad de visitarnos cualquier día de la semana para cepillarle, pasearle y darle de comer o si lo prefieres realizar alguna tarea de voluntariado, entre otras cosas.

Puedes hacer tu donativo de apadrinamiento mediante:

  • Transferencia al Banco Santander: ES35 0049 2679 80 2314079536 titular Asociación Amigos del Burro
  • Facilitándonos tu cuenta, importe, periodicidad del cargo elegido y autorización para poder solicitarlo a nuestro banco.

Puede ser también un regalo ideal para familiares y amigos.

 

Os esperamos el domingo in-situ para informarte de alguna pregunta que se te ocurra.

 

A continuación incluimos las historias de algunos de ellos:

HISTORIA DE LEONCIO

Con la fuerza y resistencia de un León (a pesar de su edad) vino a Burrolandia el burro “Leoncio”, el protagonista de esta historia junto con María la promotora. Otros actores a destacar Conchi de una Asoc. Banco de Alimentos, Susana colaboradora de Amiburro y en última instancia la Asociación Amigos del Burro para gestionar la logística de su rescate y traslado a Tres Cantos. (Foto1 donde se le rescató).

 

Todo empezó a finales del mes de Abril 2014 cuando María comunicó a Conchi que en un pueblo de León (Truchas) había un burro abandonado. Se lo encontró atado a un árbol con una soga que se le había enrollado y apenas podía moverse. El estado del animal era deplorable, le hicieron varias curas como consecuencia de la cuerda que llevaba en su cuello, los cascos estaban en mal estado y el alimento no era lo que más abundaba. Nos cuentan, que con la llegada de María y su familia la mirada de este burro transmitía agradecimiento y si hubiera podido hablar hubiese dicho “por favor llevadme”, siendo así finalmente.

 

Los días pasaban sin haber tomado la guardia civil una postura clara, aun habiendo localizado al dueño y sin saber el por qué el animal continuaba allí atado en unas condiciones inaceptables. Con el paso del tiempo llegaría nuevamente el invierno y tendría que pasar la crudeza de la climatología de aquella sierra. A partir de aquí se pusieron manos a la obra, contactaron con el dueño, María (colaboradora de la Asoc. de alimentos) se puso en contacto con Conchi, esta a su vez con Susana y Susana con Amiburro. Con el granito de arena de cada uno se fueron viendo posibilidades en todos los sentidos.

 

Localizado y puestos al habla con el dueño para que nos dejara buscar un lugar mejor y quitarle de esas penurias, por suerte accedió el dueño a esta decisión. Se gestionó el transporte y en verano de 2014 llegó como un pachá, porque sabía lo que se había hecho por él y donde iba a estar.

 

En sus primeros días estuvo apartado para ver cómo se adaptaba, luego pasó y pasa buenos momentos con Marisol y Lucera y actualmente comparte cuadra con Colorín.

 

Animal sufrido, no cabe duda, cariñoso y uno de los que salen primero de la cuadra para recibir a los visitantes los domingos. Corpulencia fuerte, cabeza grande, capa blanca y perfectamente adaptado al resto de la manada, “el tío está feliz como una perdiz”.


HISTORIA DE NICO

Los mul@s vienen del cruce entre la yegua y el burro. Las mulas hembras suelen ser más dóciles que los machos. Estos son también llamados “mulos yeguatos” y suelen ser de primeras más tercos e inquietos que las hembras.

 

San Nicolás o lo que es lo mismo Nico, de gran tamaño, capa negra con algunos toques canosos, espigado (señorial) y lomo totalmente recto, nos delata que no ha sido un animal que haya pasado penurias como otros burros que hemos rescatado.

 

Su padre se llama Ruperto (zamorano-leonés), que le conocimos porque estuvo unos meses con nosotros en Amiburro. Su anterior propietario no le quería porque tenía unas heridas en la parte baja de las patas de difícil curación. Posteriormente y a solicitud de una persona conocida por uno de los colaboradores, le llevamos a Lozoyuela (heridas ya muy mejoradas) para que pastara con un grupo de yeguas que este señor tenía en una finca de Sieteiglesias. Al año y medio de estar allí, Ruperto junto con su querida yegua de capa castaña clara tuvieron la suerte de tener a Nico.

 

A medida que fue creciendo, según nos cuentan, mostraba sus dotes de saltador, es decir, no había valla que no saltara, puerta que no abriera y por tanto finca que no se escapara. Después de varias actuaciones y búsquedas por parte de la guardia civil de la zona, decidió el dueño que al igual que Ruperto fue a Lozoyuela, Nico fuera a Tres Cantos.

 

Nada más llegar le metimos en una cuadra para ver su comportamiento y a los 5 minutos ya se había salido saltando la puerta baja como un caballo saltador. Ahora ya menos, pero las primeras veces que le sacábamos se ponía a galopar y como se le pusiera algún otro animal por delante corría aún más e inclusive intentando darle manotazos con las manos/patas delanteras. Esto ya se le pasó, ahora está más tranquilo y este verano ha iniciado clases para tirar del carro, que por su corpulencia y ganas de hacer cosas es como mejor se encuentra.

 

Un gran compañero de juegos de Jopita y Jaime, y controlador de las aves que tiene a sus espaldas. No muy lejano en el tiempo os aseguramos que podréis pasearle como si de un perrito se tratara. Con una talla a la cruz aproximadamente de 1 metro y 60 cm, es el más grande de los burr@s/mul@s que pasan una vida y sana en Burrolandia.


HISTORIA DE SOMERA

Recién nacida, era muy parecida a Rufa, burra emblemática de la Asociación, mezcla de razas Cordobés y Rucio. Poco después de destetarla se la llevamos a nuestro amigo Juan, de Talamanca del Jarama. La tuvo unos meses para que, además de animal de compañía, se comiera el pasto de su finca; debido a la juventud de la burra y la veteranía de Juan, había momentos en los cuales no se podía hacer con ella: demasiadas carreras y demasiada fuerza, y tuvimos que traerla de nuevo a Burrolandia

 

El nombre de Somera se lo puso él. Su madre es Paloma (Cordobés-Andaluz) y su padre, un burro rucio (rubio pardo) que nos dejaron temporalmente.

 

En la primavera de 2007 tuvo su primera cría, que se llama Sobrino, y es idéntico a su padre (raza moruna) hermano de Mentiroso. Fueron famosos los rebuznos de Sobrino, llamando a la madre, cuando lo destetamos.

 

Somera es fuerte, de mediano tamaño y muy sociable. Debido a su complexión y carácter, podría ser candidata a llevar el carro -algún domingo- para darle descanso al burdégano Viti. Pero, con casi diez años y dada la fortaleza de Viti, lo hemos desechado.

 

Aunque no seas muy ducho en este mundo “burril”, tardarás poco en darte cuenta de lo obediente y mansa que es esta burrita. Estamos seguros, dada la experiencia de años con ellos, que la cercanía a estos encantadores y sorprendentes animales -observa lo delicados que son bebiendo agua-,te dará muchas satisfacciones.


HISTORIA DE BIENVENIDO

Vino a Burrolandia cuando apenas tenía unas horas, con su madre - La Bienve- y su padre –Cipriano - . Todos recordamos las patas tan largas que tenía y lo bueno y mimoso que era. Les hicimos muchísimas fotos y una de ellas se quedó como logo de Amiburro, en todos sus escritos.

 

Junto a ellos vinieron veintidós burros más de un pueblo de Ciudad Real, al límite con la provincia de Toledo. Su recogida fue complicada, ya que estaban sueltos y salvajes en una finca muy grande y la captura fue muy laboriosa. Esto fue el principio de lo que ahora es la Asociación.

 

Una vez en Madrid, Tres Cantos concretamente, tuvimos que separar a la madre y a Bienvenido para que el resto de la manada no les golpeara.

 

Hasta los cinco años fue un burro muy rebelde, siempre estaba mordiendo cosas, te descuidabas y te abría los arcones de pienso, era el que se escapaba de la cuadra en cuanto la veía abierta,… en definitiva, un personaje; una vez cogió con la boca un teléfono móvil, con eso ya puedes hacerte una pequeña idea del “pieza”. Nos recuerda a nuestra querida burra Rufa.

 

En contra de nuestra voluntad, tuvimos que castrarlo, ya que teníamos un par de sementales y los problemas entre ellos eran importantes. A partir de entonces, Bienvenido cogió unos kilitos y unas “anchuras”, las que mantiene y pasea en la actualidad.

 

Durante un tiempo dió vueltas en el carro a los más peques Se ha vuelto tranquilo, maduro, más cariñoso aún, y nunca ha tenido un mal gesto para ninguno de sus semejantes. No incordia, no molesta, diríamos que es un pasota. Es uno de los burros más corpulentos y con los cascos más grandes.

 

Estará encantado de que le cepilles y le des alguna zanahoria o un paseo, aunque, eso sí, ten mucho cuidado con las sombras y los charcos de agua, que le costará cruzarlos; te lo decimos por si alguna vez te apetece llevarle en alguna cabalgata o similar.


HISTORIA DE AURELIO

Fue una gran sorpresa para Domi (anterior propietario), el que naciera un burro de estas características. Recordamos que fue la atracción de ese día del burro en Camesa-Cantabria, no sólo porque acaba de nacer sino por su capa con manchas, sus cascos blancos, etc.

 

Ese mismo año ya le dijimos a Domi que desde Amiburro queríamos tener un burro en Madrid de similares características. Su respuesta fue positiva: cuando el Pío tenga la primera cría con alguna de las burras que tengo, os lo cederé. Fuimos en el 2012 y 2013 a Camesa para participar nuevamente en el día del burro, y allí seguía tan pancho el burro en los prados sin haber tenido descendientes s todavía, situación lógica por su corta edad. Este último año 2013 y dentro de las actividades de la fiesta del burro, tuvimos la oportunidad de cortarles los cascos y de hablar nuevamente con Domi para ver si nos lo podíamos traer a Madrid. Fue dura la negociación, pero hicimos trueque y días posteriores a la fiesta nos acercamos a Camesa con la furgoneta y van para recogerlo.

 

Que nos conste y hasta esta fecha es el único burro de la comunidad de Madrid “Pío”.

 

Sus primeros meses desde su llegada a Madrid fue compañero de Jaime, Nene y Jopita. Posteriormente y una vez adaptado le pasamos a una de las corraletas donde estaban 5 burras y actualmente está en la cuadra general con gran parte de la manada.

 

Se ha adaptado muy bien y los domingos es uno más de los que está esperando comer parte de los cuencos de verduras. Aurelio dejó de ver y probar esos prados verdes a los que estaba acostumbrado y pasó a tener un mayor acercamiento con las personas. Algunos de los niños que nos visitan, les hemos oído decir “es una vaca”, jaja.

 

A diferencia de otros burros rescatados o cedidos, este burro no ha tenido una vida de duro trabajo y maltrato.


HISTORIA DE BUÑUELA

De raza cordobesa-andaluza que nos quedan y ésta, además, es una de las primeras que vinieron a Tres Cantos, en el año 1.997. Llegó con Loreto, Clara, Bienvenido,… Todos convivían en una finca de un pueblo de Ciudad Real, limítrofe con la provincia de Toledo, en un estado semisalvaje. Estaban sueltos en una gran pradera. Allí pastaban, tenían arroyos para beber y, de forma periódica y en un lugar concreto les llevaban avena y cebada.

 

Su captura fue muy complicada y trabajosa: los guardeses lograron concentrarlos en un cortijo y, con el camión cubriendo la puerta, poco a poco logramos que subieran. La hazaña para subir a más de una veintena de burros duró cerca de cuatro horas. Se llama Buñuela haciendo honor al apellido de una ex concejala de cultura y festejos, ya que, debido a sus gestiones y empeño, participamos por primera vez en la Cabalgata de Reyes. Las dos se conocen personalmente.

 

En el año 2006 se quedó preñada y, ante el asombro general, parió dos crías; desgraciadamente murieron las dos al poco de nacer.

 

Buena y tranquila donde las haya, aunque lleva muchos años con nosotros, cuando se le empezó a poner el cabezal, no le gustaba nada que le tocaras las orejas. Los cascos le crecen mucho y deprisa y, por su forma de pisar, siempre se ha quejado de los pechos delanteros.

 

Ha estado durante ocho meses en la finca de un amigo nuestro, pastando y haciendo compañía a otros animales. Allí ha tenido una dedicación exclusiva por parte de la familia, y visitas periódicas de algunos miembros la asociación para su supervisión y corte de cascos.

 

Es una de las emblemáticas de AMIBURRO. Nunca olvidaremos -cuando era más joven- las caídas y trompazos que nos dimos cuando intentábamos amarrarla para simplemente tirar del ramal.


HISTORIA DE LUCERA

Ingresó en la Asociación en el año 2.008. Falleció su dueño, y un familiar se puso en contacto con nosotros para que fuéramos a recogerla a Valdilecha, un pueblo de la Comunidad de Madrid. La viuda -ya muy mayor- sufría al verla porque le recordaba a su marido, y además, no sabía qué hacer con ella. El animal seguía al dueño como un perrito y la tenía como un entretenimiento, sólo para arar un pequeño huerto familiar.

 

A diferencia de otros burros rescatados o cedidos, Lucera no había tenido una vida de duro trabajo y maltrato.

 

Muy complicada la labor de subirla al remolque para traerla a Tres Cantos. Prácticamente hubo que llevarla en volandas al “Van”; hincó las patas en el suelo, plegó las orejas, y rebuznó: “De aquí no me mueve nadie”... Pero se equivocó, y subió, y viajo a Burrolandia.

 

Llegó a la finca con toda la grupa “en carne viva” debido al miedo y las apreturas que llevaba contra el remolque. Bajo de él mejor que subió y, una vez en tierra, se puso a dar coces a todo lo que se meneaba alrededor. No podías arrimarte a ella por detrás, sobre todo, cuando estaba en la cuadra. Parece ser que todo era debido al miedo, el cambio de entorno y la fijación y cariño que tenía por su único y exclusivo dueño, recién fallecido. Ya no cocea, pero es mejor ser precavido y no provocarla mucho: es muy suya “pa” sus cosas.

 

Debido a su docilidad y buen talante ha desfilado en la cabalgata de Reyes de Tres Cantos y ha viajado a Madrid a participar en la fiesta de San Antón, siendo bendecida por el Santo y “entrevistada”.

 

En Burrolandia se ha convertido en una burrilla-perro: cariñosa, que te busca, que te saluda y te sigue a todas partes demandando el cariño que perdió y ha recobrado en todos y cada uno de los que la queremos.

 

HISTORIA DE FELIXIN

Se le puso este nombre, porque el pastor que colabora con la Asociación se llama así. A los pocos meses de nacer junto con su madre, les llevamos a una granja de la Comunidad de Madrid en las proximidades de Tres Cantos.

 

Durante su estancia allí estuvo de lo más feliz según nos contó el cuidador ya que tenían muchas visitas, los niños le acariciaban y le daban alguna manzana que otra. Colaboradores de Amiburro iban de vez en cuando a verle. Al año de estar allí su madre tuvo otra cría y al ser también macho, no se llevaban muy bien. Nos llamaron ante esta situación, para que fuéramos a recogerle ya que con la nueva cría y la madre tenían suficiente.

 

La foto está realizada en la cabalgata de Reyes. Sus semejantes "el resto de burros de Amiburro", ya no le recordaban y como pasa siempre, tuvieron que pasar unos días hasta su adaptación con la manada en la cuadra general. Todos nos alegramos de su llegada, pero más aún algunos de nuestros simpatizantes que tenían un especial afecto hacia él.

 

Su mirada transmite ternura y nobleza. El es peludo, tamaño medio, es fuerte y muy muy cariñoso. A quien mejor conoce es a Félix por algo le pusimos Felixin. Recordamos el primer día que le esquilamos y le cortamos los cascos. Tomó nota y las sucesivas veces sin problemas.

 

Hace un tiempo nos llamó una productora de televisión para realizar un pequeño rodaje, ¿quien crees que fue el actor? adivinaste, Felixin. Fue para un programa de Disney y parecía que lo había hecho más días. Su compañero de rodaje fue Felipe, todo salió perfecto posando ante las cámaras.

 

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